jueves, 1 de enero de 2015

OLVÍDATE DE TI. PIENSA EN TI

OLVÍDATE DE TI. PIENSA EN TI

Algunas ideas para ponerse "manos a la obra" y cambiar.

OLVÍDATE DE TI....

Olvida los prejuicios contra ti mismo; el pre-juicio es justo eso, un juicio previo que hacemos sobre nosotros, sobre nuestras capacidades....y no suele ser positivo....los "yo nunca voy a...", "a mi siempre...".... Son parte de todas ideas preconcebidas sobre nosotros. Rompe con ellos. Atrévete a pensar en ti como una persona nueva.
Olvida si tienes o no ganas de ponerte en marcha....que hagas algo no depende de las ganas, sino de una decisión y se pueden hacer cosas aun estando desganado. Las ganas están sobrevaloradas, lo importante es que somos capaces de hacer lo que queremos aunque no nos apetezca.
Olvida tus miedos. Son un pensamiento, fruto de la mente....y la mente es tuya, luego mandas tú. Le damos demasiado poder a los pensamientos, los tratamos como si fueran "verdad verdadera" y los seguimos a pies juntillas. Ponlos en cuarentena. Ya tienes experiencia de que la forma de pensar cambia y que lo que hoy te parece importante mañana no lo es tanto. El pensamiento....también está sobrevalorado,
Olvida que a veces te cansas...no insistas mucho en ello. Cuanto más hablas de cansancio, mas cansado te sientes. Cambia el "estoy cansado y no puedo" por el "puedo aunque esté cansado". Cada palabra que dejas entrar en tu mente tiene la tendencia a quedarse. Si dejas que entren palabras que te agotan, se quedarán. ¿Y si las cambias por palabras de ánimo?
Olvídate de tus compromisos por un tiempo. Libérate. Descansa.  Los compromisos nos los marcamos nosotros mismos en nuestra agenda mental. Al final, son una decisión que tomamos. ¿Y si en esa agenda guardas un tiempo para sentirte libre? Sigue la pista de los compromisos...porque cada uno de ellos parte de una decisión personal. Si encuentras esa decisión, el compromiso se desvanece para convertirse en una elección, en algo que quieres. Usa la fórmula mágica del "yo decido" para
afirmar que es un acto de tu voluntad.
Olvida tus "debería ". Todas esas imposiciones que nos marcamos, desde cómo  hemos de ser a cómo comportarnos...yo debería....poder conseguir...ser más....tener menos....yo debería..... El único debería que vale es ser feliz y ser una persona auténtica....los demás son imposiciones tiranas.
Olvida lo que dicen o creen que eres y se fiel a ti mismo, a tu forma de ser. Lo que nos dicen los demás nos define demasiado a menudo. Y tendemos a creerlo y asumirlo como propio. Y olvidamos lo que realmente somos.
Olvídate de Superman y Superwoman. No lo somos. No tenemos poderes para todo. Es mejor aceptarnos tal como somos, con limitaciones incluidas.

PIENSA EN TÍ

Piensa en lo que te motiva, en aquello que es capaz de, a pesar de las circunstancias, hacer que te pongas en marcha. Encuentra el sentido de cada cosa que vives, porque el sentido, la respuesta al para qué me ocurren las cosas, es lo que nos hace encontrar motivos para seguir avanzando.
Piensa en las veces anteriores en que, ante situaciones parecidas, has descubierto que si puedes. Si otras veces has conseguido lo que creías imposible, ¿por qué no puede ocurrir también ahora? Fabrica tu propio historial de éxitos. El de fracasos lo solemos hacer casi automáticamente, nos parece lógico. Y es lógico también, o es bueno que lo sea, que guardemos en nuestro "disco duro" el recuerdo de nuestra historia de superación personal. Algún día se convertirá en algo automático. Mientras tanto, guárdalo manualmente.
Piensa en todo lo que te hace sentir mejor persona.
Piensa en ti, no tengas miedo. No es egoísmo, sino supervivencia. Cuídate, mímate, trátate como si fueras la persona a la que más quieres.

Y NO OLVIDES....que tienes personas a las que les importas y quieren lo mejor para ti....me pido "primer".

domingo, 28 de diciembre de 2014

LO QUE HE APRENDIDO DE LA VIDA MISMA


1. SÓLO QUEMA LA PRIMERA CUCHARADA DE SOPA.... para la segunda, o soplas o ya tienes la lengua y el paladar quemados y anestesiados. Así que no te preocupes, no hay mal que cien años dure o queme la lengua dos veces.
Seguramente el dolor  te ha hecho depertar. Suele ocurrir. Pero de ello se puede aprender.
No olvides la lección, se precavido, pero si llegaras a quemarte, tranquilo, que sólo es esta vez. Aprende a soplar antes, te lo enseñan de niño y luego en la vida se nos olvida muchas veces. Acepta el dolor, porque forma parte de la vida. No te lamentes, aprende.
Pero, eso sí... un poco de agua calma la quemazón. Usa los medios  a tu alcance para evitar sufrimiento. Pero si llega, que en algún momento llegará, intenta aprender, preguntándote para qué te ocurre eso. Seguramente, en nuestra sopa, para que durante una temporada no te olvides de soplar (aunque algún día te volverás a quemar), para saber que el dolor nos sirve para aprender (excelente lección) y  que si puedo evitarlo, lo evito. Pero si me quemo.... lo soporto. El dolor es parte de la vida y nos ayuda a despertar. Por supuesto, no hablo sólo de quemarse con la sopa.

2. NO SIEMPRE LLEGA SAN MARTIN
Dice un refrán que a todo cerdo le llega su San Martín.... momento temido, porque es la época de la matanza. Y se refiere a que todo tiene su consecuencia, que el mal que hagan o hagas llegará un momento, san martin, que será justificado o ajusticiado.
Pero no siempre es así y a veces nos desesperamos intentando esperar que, como dice un refrán en este caso chino, el cadaver de nuestro enemigo pase rio abajo delante de nosotros.
Hay personas que parecen inmunes a los sanmartines, que nunca parecen pagar las consecuencias de sus actos. En realidad, no lo sabemos. Quizá esperamos algo apoteósico y en realidad la procesión va por dentro... ¡y qué más da! No ha de importarte lo que le pase al otro, sino lo que tú haces con lo que te ha hecho pasar. Porque en tí está el poder de darle la importancia que quieras. Ni un gramo más. Dedicarle el resentimiento y esperar su san martín es regalarle parte de tu energía. No lo merece. Decide no darle más poder.
Hay una falacia que nos hace creer que el mundo es justo... no es así. A veces es tremendamente injusto.... pero en tu mano está decidir si eso te va a amargar la vida o vas a seguir adelante.
Intenta, eso sí, que no te vuelvan a colocar en situación de desear que haya justicia. Protégete.
Y procura que, en tu vida, nadie desee que llegue tu san martin.

3. TRAS UN DESFILE DE CABALLOS SIEMPRE HAY ALGUIEN QUE RECOGE LA MIERDA.
 Porque el caballo será majestuoso y soberbio...pero la apariencia no lo es todo. Y entre todos hacemos que el desfile luzca, los jinetes y los recogedores. Nunca menosprecies el trabajo de nadie, porque todos contribuimos a la belleza del mundo y a hacerlo digno y habitable.
Si en la vida te toca ser jinete, hazlo bien. Si te toca ser recogedor, hazlo bien.
No te dejes engañar nunca por el boato y lo exterior... los caballos también cagan.

4. A VECES LOS CONJUROS SÍ FUNCIONAN...
No, no he dado vuelta a todas mis creencias y empezado a creer en magia y brujerías...No he cambiado tanto, pero hay algunos conjuros, aprendidos de Harry Potter, que sí funcionan.
Uno de ellos es el conjuro Riddikulus: cuando temo algo, imagino algo que me provoca la risa, una imagen divertida.... y cuando aparece lo temido, lo hago presente. Ron imagina una araña, a las que teme, con patines en sus patas y posterior batacazo; Neville imagina a su temido profesor con la ropa de su abuela.... Puedes usarlo. Es útil. Convierte tus temores en algo divertido. ¿Te da miedo hablar en público? imagina a los oyentes como pollitos ansiosos con el pico abierto esperando tus palabras... Busca unir lo que temes a algo divertido. Siempre funciona. Consigues alejar los sentimientos negativos y que el temor se desvanezca. Por lo menos, dejas de temer al temor, que es un logro muy importante.
Otro conjuro es el Expecto Patronum. Fantástico. Cuando te sientes amenazado, busca en tu memoria un recuerdo positivo, que te protegerá de lo negativo que te puede sobrevenir. En las películas, crea como una burbuja protectora...para nosotros, nos hace sentirnos fuertes en la adversidad. Tienes que pensar en algo que te hace feliz para convocarlo. Es el únco requisito.
Los recuerdos felices son un recurso que siempre tenemos. La felicidad vivida y experimentada carga nuestras pilas mentales y vitales para afrontar todo lo que la vida nos presente. Guarda como un tesoro los momentos felices. Muchas veces los dejamos pasar, como que no les damos importancia.... pero son parte de nuestra experiencia. A veces hablamos de "experiencias previas de afrontamiento", de cómo en otras ocasiones hemos podido superar situaciones adversas, de cómo en algunos momentos nos hemos superado.... es lo mismo. Recuerda lo que te hace feliz, los éxitos, los momentos de satisfacción.
El hechizo Oclumancia es una defensa de la mente contra ataques externos... ¡Qué falta nos hace muchas veces! porque siempre hay algún pensamiento que nos quiere como invadir, que se fija en nuestra mente como si no hubiera ningún otro modo de pensar. Y a veces, desde fuera, recibimos ataques, justificados o no, pero que nos minan. Ante ello, ante todo lo exterior que no me ayuda a ser mejor persona... oclumancia...no dejes que nada que venga de fuera te perturbe hasta el punto de perderte. Abre tu mente a la verdad, pero ciérrala a quien no te haga ser mejor.
Y ya que de hechizos hablamos, procura siempre practicar este: Animador, que hace que las personas se sientan más felices.

5. PARA QUE HAYA ARCOIRIS TIENE QUE LLOVER.
Y para los que somos de tierra de secano, esto es un pequeño desastre.
Pero para que exista la luz, es necesaria la oscuridad. Todo en la vida tiene su parte positiva y negativa. Todo. Depende del cristal con que lo mires el que lo veas de un color u otro. Y quien decide qué gafas usar, eres tú.
Entiende que siempre hay algo positivo en lo negativo y algo negativo en lo positivo. La figura del yingyang es muy clarificadora. El arcoiris es bonito. Disfruta lo positivo mientras existe, porque lo negativo no puede hacer que cambie tu forma de ver el mundo. Lo negativo forma también parte de la vida. Rechazarlo o no querer aceptarlo es estar condenado a no ser feliz. Sí, lo he dicho, ser feliz incluso con lo negativo de la vida. Porque todo depende de una elección tuya: el color del cristal con el que lo quieres mirar.

domingo, 10 de agosto de 2014

¿Y SI LO NOÉTICO VIENE CON CUATRO PATAS?


¿Y SI LO NOÉTICO VIENE CON CUATRO PATAS?
Llevo unos días reflexionando sobre las Terapias y Actividades asistidas con animales, para una charla que compartiré con unos amigos el próximo octubre. He descubierto aspectos interesantes que quiero compartir desde una lectura que intenta unir el pensamiento de la Logoterapia con la presencia en nuestras vidas de animales.
Mi primer descubrimiento fue que cuidar una mascota puede convertirse en una tarea, en un lugar de trabajo, de acción, de devolver al mundo parte de lo que hemos recibido. Sabemos por la logoterapia que cuando una persona vive la tarea que realiza como misión, con compromiso, está en la línea de encontrar el sentido. El animal despierta el interés y deseo de protección. Podemos hablar del comportamiento epimelético, el instinto que nos lleva a nosotros y a los perros a proporcionar cuidados y atenciones, especialmente hacia los cachorros. es lo que permite que los perros nos cuiden y lo que activa en nosotros el cuidado.
Vivirlo como una tarea es una forma de acercarse al sentido. Hace sentirse útil y aportar algo a la vida. De ahí a no abandonarse, porque estamos implicados en el cuidado de otro ser vivo, hay un pequeño paso.
Estamos hechos para cuidar y cuidar hace que aumente nuestra autoestima.
El segundo descubrimiento tiene que ver con la segunda propuesta de Frankl para encontrar el sentido: lo recibido de la vida. Y en el caso de las mascotas, el cariño recibido es desinteresado, gratuito, libre de condicionamientos sociales. La experiencia de recibir y sentir el afecto incondicional de un animal hace que algunas personas mantengan la esperanza. Por eso es una buena opción la presencia de perros entrenados en residencias de tercera edad, hospitales.... su eficacia está más que demostrada. Quiere y déjate querer.
Los animales abren la comunicación en canales emocionales a los que, de otro modo, cuesta mucho llegar.
Se establecen afectos. Y el sentimiento es una forma de acceso al sentido. La presencia calurosa y reconfortante de una mascota nos acerca a disfrutar de esa parte de la vida que no exige etiqueta y que da sin esperar nada a cambio, porque el hecho de estar con nosotros es suficiente. Los perros tienen una capacidad increíble para detectar estados emocionales.
CUATRO PATAS PARA EL SENTIDO
Además de estas intuiciones acerca del sentido, hay otros elementos en que se pueden encontrar pistas que lleven a él.
PRIMERA PATA.- RESPONSABILIDAD.- Sentirse responsable del cuidado. Alimentar, cuidar, cepillar,.... Aumenta la motivación.
Y estar motivado es no dejarse morir, en el caso de los ancianos y de seguir ilusionado. Dejarse llevar y morir en vida tiene relación con la falta de sentido en la vida.
SEGUNDA PATA.- DERREFLEXION.- Ayuda a descentrarse de uno mismo, dejando de dar vueltas a los propios problemas. Olvidar el dolor y centrarse en la mascota. Sorprendentemente, se usan mucho las terapias y actividades asistidas con animales en trastornos traumáticos (ansiedad por estrés postraumático) porque tienen la capacidad de abrir el mundo de las preocupaciones a otro ser vivo. Actúan distrayendo de la ansiedad. Y es muy eficaz para dejar de darle vueltas al pensamiento sobre la propia enfermedad. Su presencia en hospitales, en centros de atención, en familias con hijos o miembros con problemas, hace que por un momento se olviden de su malestar. La sonrisa de un niño hospitalizado o un anciano en residencia cuando recibe la visita de su amigo peludo... es la demostración de cómo el animal puede ayudar a olvidar lo que está viviendo.
TERCERA PATA.- AUTOTRASCENDENCIA.- Focalizar la atención en otro, en el animal, en vez de en uno mismo. Ser capaz de hacer algo por alguien, en este caso un acompañante de cuatro patas. Cuando nos centramos en algo distinto a nosotros, abrimos la puerta para el encuentro del sentido. Por eso está demostrando su eficacia en comportamientos que tienen que ver con estar excesivamente centrados en uno mismo, libera de ansiedad autocontemplativa y abre el camino para comprobar que no estamos solos en el mundo. Y se produce un cambio en la forma de comunicarse, de modo que consiguen que nos preocupemos por alguien más que nosotros mismos y retomemos la tarea de empatizar con los demás. Es más fácil entender cómo se siente un animal que, a veces, las personas. Por ahí se empieza a salir de uno mismo.
CUARTA PATA.- HUMOR/DISTRACCIÓN.- Basado en la capacidad de los animales de entretener. Incluso a las personas a las que no le gustan los animales les gusta verles moverse, actuar.... sus “trastadas” y su forma gratuita de mostrar cariño. Entretiene y distrae del dolor y de los problemas. Se puede jugar con ellos, bromear sobre ellos, reírse.... y no te lo van a tomar a mal.
Esto son sólo unos apuntes sobre el sentido y las mascotas, escritos casi a vuelapluma... la posibilidades se de seguir reflexionando están ahí como un interés por integrar en nuestra vida a nuestras mascotas, por entender cómo pueden ayudarnos a encontrar el sentido. El gran descubrimiento personal es entender que todo en la vida nos puede ayudar.

domingo, 20 de julio de 2014

PREPARAR LAS VACACIONES


PREPARAR LAS VACACIONES

ANTES


  • Ata todos los cabos sueltos en lo laboral. No dejes nada que te pueda interferir. No dejarlo todo para el ultimo día. Resolver lo urgente, el resto puede esperar.
  • Haz una lista de lo que te gusta y apetece hacer. Mejor, haced una lista cada uno de la familia. Luego, es el momento de ver si se puede compaginar. No se trata de compromisos y obligaciones, sino de sugerencias.
  • Ropa de vacaciones. Que lo exterior ayude a lo interior. “vestirse de vacaciones”.
  • No te plantees el descanso como una obligación. No hay nada que aleje mas al descanso que tomarlo como una obligación. Es una opción y un deseo, no una tarea. Si los primeros días no consigues desconectar, no pasa nada. Pensar solo en descansar, lo ahuyenta.
  • No te obsesiones con desconectar. Obsesionarse es señal de estrés. Ya llegará. El cuerpo necesita unos días de desconexión. Hasta los submarinistas, cuando emergen, necesitan este tiempo para cambiar de medio y estabilizarse. A la mente le ocurre lo mismo.
  • Plantéate las vacaciones como un momento en que los demás pueden disfrutar de ti.
  • Avisa en tu correo de que estas en tiempo de descanso. Esto ayuda a filtrar lo urgente.
  • Plantéate apagar el móvil por lo menos durante unas horas o en los momentos importantes (comidas,....).
  • Planifica para poder tener un día de vuelta a la rutina. El cambio es mejor si es progresivo.
  • Ser feliz y disfrutar es una decisión que puedes tomar.

MIENTRAS TANTO


  • Practica cada día 5 minutos de respiración profunda. Cambia el estado de animo.
  • La mejor actitud es valorar lo que tienes y no centrarse en lo que falta. Para ello, hay una palabra mágica AGRADECER. Da gracias por lo que tienes.
  • No compares ni con vacaciones anteriores ni con las vacaciones de otras familias. Son las vuestras. Personales e intransferibles. Y son las de ahora. Concentra tu mente en el momento presente.
  • Cuando te levantes, repite "hoy quiero ser feliz". Un planteamiento positivo favorece un buen día.
  • Mantén un cierto nivel de actividad, pero nada relacionado con el trabajo. Busca alternativas placenteras que generen satisfacción personal y descarga tensional. encuentra la esfera de la vida y actividades que prefieres: hobbies, excursiones, pequeños viajes, gastronomía, deporte,... Es mas fácil desconectar centrado en una actividad física que no.
  • Es buena idea planificar actividades de orden social, en que los demás estén presentes, actividades en grupo, salidas, encuentros, juegos de mesa....
  • Sé flexible y no te agobies por los horarios ni rutinas estrictas. Es el momento para relajar y sorprender a los tuyos.

HACER FAMILIA


  • Tiempo para que tus hijos y pareja disfruten de ti. Durante el curso escolar hay menos tiempo. Es tiempo para descansar juntos y conocerse mejor.
  • Escúchales. Pregúntales que les apetece. Evita imponer actividades. Así tienen las sensación de que son importantes.
  • Que cada hijo se implique en lo que mejor se le da (hacer fotos, ayudar en la cocina, planificar rutas,...) El tema "intendencia" es mejor organizarlo y distribuirlo entre todos, porque así descansamos todos.
  • Haz una "mesa redonda" de sugerencias, para que todos puedan decir lo que les gusta y les apetece. En la medida de lo posible, intenta organizar actividades en las que haya consenso.
  • Crear actividades para cambiar la rutina laboral....desconectar alarmas, cambiar la hora del desayuno,....Lo que se haga, debe ser diferente a lo de invierno, para que el cambio ayude a desconectar. Actividades para todas las edades. Pero recuerda que el exceso de actividades está reñido con el disfrutar. No pasemos del estrés laboral al estrés vacacional.
  • Que haya un tiempo personal para cada uno. Todos necesitamos un poco de tiempo para nosotros mismos, ellos y nosotros.
  • Dedica un tiempo a hacer lo que te gusta, un tiempo para tí, para leer, pasear, tomar un aperitivo.... disfruta las pequeñas satisfacciones.
  • Potencia la interacción familiar: pasar tiempo juntos, hablar abiertamente, resolver problemas conjuntamente, planificar.

¿... Y SI....?


  • Si sobrevienen pensamientos sobre tareas o el trabajo... decirse mentalmente que ya lo atenderemos a la vuelta, ya lo resolveré luego... ahora no es el momento.... Funciona. Es como el que aparca el coche un rato para ir a algún sitio. No es lo mismo aparcar el coche que dejarlo abandonado.
  • Si no hay mas remedio, dedica unos minutos contados al día para resolver temas. Pero limita muchísimo el tiempo. Solo lo absolutamente inaplazable.
  • No somos omni-necesarios. El mundo sigue sin nosotros.

jueves, 1 de mayo de 2014

LA TIRANÍA DEL PENSAMIENTO POSITIVO



"Yo siempre pienso en positivo"...."hay que buscar siempre lo positivo".... "Siempre tienes que buscar el lado bueno".... Son frases que escuchamos con frecuencia. Fruto de una idea remarcada por una creo que mal entendida psicología positiva. Y que se ha convertido en una enseñanza  que se nos transmite por todos los medios.
De tal modo que ya no se permite que uno piense las cosas tal como son, agridulces, sino que obligatoriamente hay que encontrar lo positivo en todo lo que nos ocurre. Y la parte amarga de la vida existe y no la podemos obviar.
Reconozco que es un cambio intentar sacar lo positivo de todo lo que nos ocurre, porque evita que nos centremos en lo duro de la vida y nos da una nueva mirada. Y hace mucho bien.
El problema es cuando se convierte en una obligación, cuando se nos impulsa a buscar lo positivo a toda costa, cuando sabemos que a veces lo único positivo de algunas situaciones es que aprendo que soy fuerte para sobrellevarlas. Y este es un gran aprendizaje.
Me gusta más aceptar que hay cosas que tienen una carga negativa importante y que forma también parte de la vida. Que tengo derecho a dolerme de lo que me hace daño y a pensar y sentir frustración, dolor o negatividad. Sin quedarme en ello, pero asumiendo que forma parte de mi vida como todo lo positivo que me ocurre.
Pensar siempre en el lado positivo es, me parece, una forma de huir de lo que no me gusta. Y si algo me hace crecer es pensar y asumir que la vida nos da una de cal y otra de arena. Y que ambas sirven para construir.
Me resisto a buscar compulsivamente siempre lo positivo.
Prefiero aceptar que a veces es mejor pensar en realista y aceptar la vida como viene.
A pesar de todo.
Creo en el pensamiento que acepta la realidad. Y, eso si, intenta transcenderla.

viernes, 18 de abril de 2014

HIJOS SIN MANUAL DE INSTRUCCIONES...NI FALTA QUE HACE

Hay una frase que se repite continuamente en los foros en que se habla de  educación y que hasta ha sido el titulo  para un televisivo libro que hace poco ha salido al mercado, con gran escándalo y horror de algunas personas, entre las que me incluyo. "Los hijos nacen sin manual de instrucciones".  Cuando alguien la menciona, todos asentimos.
Entiendo que en algunos momentos todos hemos dicho algo parecido, que hemos echado de menos un manual en que se nos indique cómo debemos educar. Me sirve como forma de expresar que a veces nos encontramos perdidos y es una forma de reclamar ayuda o de expresar nuestro desconcierto. Pero de ahí a considerar que nuestro hijo debería haber venido  con manual.... hay una gran diferencia.
Porque, hasta donde yo se, los manuales de instrucciones son para las máquinas o para montar, con mas o menos acierto, algún mueble. Pero las personas, como seres humanos, somos  mucho más que un artículo por montar. La grandeza de nuestro hijo es, precisamente, ser diferente, ser distinto, ser un hombre o mujer individual. La individualidad es un don y sería un error intentar unificar al ser humano para convertirlo en algo que puedo montar y desmontar a mi gusto o sobre lo que tengo que aprender unas instrucciones generales aplicables a todos por igual. En ese caso, perdemos la riqueza de la singularidad.
Sería como llegar a una tienda de ropa y encuentrar que todo es "talla única". Algunas cosas te vendrán bien, pero otras ni por asomo. Porque en ese hipotético comercio no se respeta la individualidad ni la diferencia y pretendemos que todo el mundo tenga la misma talla, hechura o corte. Y resulta que cada uno somos diferente. Y que lo que a uno le sienta de maravilla, a otro no le va. Que un remedio casi universal como la aspirina, a algunas personas les provoca úlceras. Porque antes de dar un remedio o instrucciones generales, debemos tener en cuenta las características de cada uno, en su individualidad mas genuina.
Hablar de un manual de instrucciones para niños es caer de nuevo, me parece, en un pensamiento uniformista, que no contempla las peculiaridades. Está muy impregnado en nuestra sociedad, seguramente porque es más fácil que todos seamos iguales y resulta más manipulable, porque si alguien se siente único y especial no va a ser tan fácil que entre en un redil común

sábado, 16 de febrero de 2013

Nubito


NUBITO 

MIGUEL ANGEL CONESA FERRER 

Segundo premio I Concurso de cuentos interculturales.

En un país que hay detrás de la luna viven las nubes pequeñas. Cuando son tan pequeñas que se pueden perder en el cielo, pasan mucho tiempo allí esperando hacerse mayores. 
Cada mañana, las nubes se levantan con un trocito de neblina en cada ojo para ir a la escuela. Porque, aunque tú no lo hayas visto ni oído nunca, existe una escuela donde las nubes aprenden las cosas importantes para ellas. Les enseñan a viajar por el cielo sin perderse, que no es fácil, porque el cielo es muy grande y los viajes de las nubes duran mucho. También aprenden a hacer lluvia, truenos y tormentas. Les enseñan los colores que necesitan para reconocerse, el blanco, el azul, el gris ... Y lo más importante que aprenden es a reconocer las familias de nubes. Porque a las nubes les gusta viajar en grupo y dibujar formas extrañas en el cielo. Y aprenden que las personas en la tierra las miran para saber qué tiempo va a hacer, si va a hacer frío, calor o va a llover. Es muy importante para una nube saber las formas que pueden tomar, sean cirros, estratos, cúmulos, nimbos ... palabras que a las pequeñas nubecillas les suenan tan extrañas como a nosotros la primera vez que oímos hablar del "rectángulo" o el "triángulo", pero que luego conocen a la perfección porque es su forma de vivir. Cada uno de estos grupos de nubes tiene sus características y su forma especial. Si una nube quiere ser buena nube ha de aprender esto y por eso es lo principal que enseñan en su escuela. 

Un día llegó a la escuela una nube nueva. Los más pequeños salieron a la puerta para verla mientras que a los mayores les daba un poco igual: "será como todas", decían. Y ni se movían del sitio. Seguían jugando a su juego preferido: cambiar de forma. Cuando la nube nueva entró a la clase esta vez sí los mayores levantaron un poco los ojos para verla. Es una nube azul claro, muy redondita, tan redonda que se parecía a la luna, esa señora que les escondía en su casa. 

La nube redonda se sentó en el banco dispuesta a aprender ... bueno, intentó sentarse, porque los bancos de la escuela no están pensados para nubes tan redondas. Pero a Nubito no le importó quedarse un rato de pie, esperando que su forma se adapte. El profesor empieza la clase. Hoy la lección es sobre los estratos, esas nubes alargadas que se reúnen en el cielo. Y pide a los "nubiños" que formen un estrato entre todos. Cada uno va a su sitio, se colocan uno al lado del otro ... ¡ya está! Pero... este estrato tiene una nube redonda. "Esto no puede ser", dice el profesor, "todas las nubes de los estratos son alargadas. Vamos, hacedlo de nuevo". Y lo intentaron una vez, y dos veces, y tres... pero siempre sobresalía una nube redondita. Todos se miraron. Y luego sus ojos se fijaron en el nuevo, porque seguía con su forma de queso. 

"Es el nuevo" dijeron todos los niños casi a la vez. El maestro se acercó a Nubito y al pobre le recorrió un escalofrío que se hacía más grande cuanto más se acercaba el profesor y cuando le habló sintió que se desvanecía. "¿Por qué no obedeces? Hemos de trabajar en equipo para conseguir lo que queremos". Le pidió de nuevo que tomara la forma alargada. Pero por más que lo intentaba, no le salía. "Prueba de nuevo" le decían sus compañeros. Y de verdad que intentó estirarse primero para un lado y luego para el otro ... pero nada. Ni se movía. Seguía tan redondo como cuando llegó a la escuela. Y todos se dieron cuenta de que la nube nueva no podía cambiar de forma. 

Los niños estaban encantados, sobre todo los más pequeños, a los que les hacía mucha gracia tener un compañero diferente. Seguro que podían jugar juntos y lo pasarían muy bien. 

Fueron a su casa contando la aventura de la nube siempre redonda. Cuando los mayores les oyeron contar lo que le ocurría al nuevo, cada uno tenía su teoría: 

"No es que no pueda, sino que no quiere. Todas las nubes pueden cambiar de forma. No puede existir una nube que no lo haga. Si no cambia, es que no es una nube" . 

Otros decían: 

"Algo habrá hecho para quedarse así. Las cosas no ocurren por­que sí. Yo creo que es un castigo merecido". 

Los más mayores pensaban: "Vaya desastre de padres que no le han enseñado a su hijo a cambiar cuando era pequeño". Y creían que era tarde para aprender y que ya no tenía remedio. Los que más habían viajado y conocido a los humanos, recordaron que, a veces} no todo sale como uno espera y surgen los problemas. Y sintieron pena por la nube redonda, porque era una desgracia para él y para su familia. 

Los niños no entendían nada de esto, pero se dieron cuenta de que a los mayores no les hacía gracia su amigo redondito. Pero a ellos les daba igual y siguieron jugando con él. Es muy divertido tener siempre la misma forma, pensaban ellos, porque para una nube que cambia constantemente, esto es muy extraño. Jugaban a 
inventar formas con ella. Y una se ponía debajo formando un rectángulo y parecían un árbol. Otras le rodeaban formando un anillo y creían que eran el planeta Saturno. Y cuando varias de ellas se pusieron a su lado con su misma forman parecían las bolas de un billar. ¡Esto sí que era divertido! A cada amigo, su forma redonda le sugería una historia diferente y una nueva figura que hacer juntos. 

El profesor intentó que los niños nube no se distrajeran demasiado, pero era difícil de conseguir porque les atraía mucho. 

Cada uno de los habitantes del país de las nubes quiso conocer a este personaje tan extraño. Vinieron de todos los rincones del país para ver este raro ejemplar: 

"No puede cambiar”, decían. Y esto era evidente. 

"Es muy raro", decían otros. 

"Me da miedo" decía alguna nube mayor que nunca había conocido a nadie que no fuera igual que ella. 

Nubito, por dentro, tenía ganas de ser como los otros, de moverse, cambiar... ¡debe ser tan divertido! Ahora ya no le gustaba ser tan redondo como cuando nació y le parecía muy lejano ese día en que a todo el mundo le gustó su forma y tanta gracia hizo. No quería ser diferente, y cada día intentaba con todas sus fuerzas estirarse un poco más. Un poco de aquí, un tirón de allá ... pero no conseguía nada. Sus amigos le querían ayudar y cada día uno de ellos cambiaba de forma delante de él para que le viera. Lo hacían despacio, muy pero que muy lentamente, para que les pudieran ver muy bien. Pero Nubito no lo conseguía y empezó a desesperarse y a pensar que nunca lo iba a conseguir. Notó por dentro un cansancio terrible que le hacía quedarse sin fuerzas. Una pena muy grande le visitó y se quedó a vivir con él. Y cada vez tenía más ganas de marcharse a otra luna y esconderse detrás de ella para que no le viera nadie. 

Pero no quiso rendirse. "¡Algún día lo conseguiré!", se dijo para darse ánimo. Pero el tiempo pasaba y nada era diferente. Se notaba una cierta inquietud entre los habitantes de ese cielo, porque no sabían explicarse porqué Nubito era distinto a los demás. Cuando la inquietud se convirtió en molestia, los mayores tuvieron que tomar cartas en el asunto. La nube principal dijo: 

"Todas las nubes somos iguales. Debes aprender a ser como nosotros y todos te ayudaremos". 

Se organizó un equipo de ayuda formado por distintas personas, cada uno con su especialidad y se reunieron y reunieron y volvieron a reunir para aclararse y poder aclarar a la gente. Y pensaron y pensaron y volvieron a pensar, pero no encontraban una causa que explicara el problema de Nubito. Y sin su amiga, la causa, la solución tampoco quería venir. Y volvieron a pensar. E intentaron todo lo que estaba a su alcance para encontrar el remedio, pero éste se escondía cada vez más y no había forma de dar con él. 

Organizaron un viaje a lo largo del cielo para encontrar casos como el suyo, pero nadie recordaba una situación igual. Volvieron a su refugio detrás de la luna sin saber qué decir a la gente pero con una idea muy clara: decidieron que había que conseguir a toda costa convertir a Nubito en una nube de verdad, como las demás. 

El profesor se ofreció para explicarle la historia de las nubes, que están formadas de gotas, cómo llegaron al cielo, pero, aunque era muy interesante, a Nubito no le ayudaba a conseguir lo que todos, sobre todo él, querían: cambiar de forma aunque sea un poquito. 

El deportista de las nubes le propuso un entrenamiento infalible: "Si sigues este plan, seguro que cambias de forma". Y todos los días se reunían para hacer deporte . La confianza de Nubito era cada vez mayor: "Seguro que con la gimnasia lo conseguiré". Y no sólo hacía los ejercicios cuando estaba el entrenador, sino que en su casa se pasaba el día entero practicando. Pero no logró cambiar de forma. Ni siquiera una gotita se movió dentro de él. El entrenador le dejó por imposible y él mismo se convenció de que nunca sería una nube como las demás. Se sintió muy triste, tremendamente triste ... tan triste que las nubes de sus ojos se volvieron un poco grises. Y al ver sus ojos cambiar de color todos los habitantes del país de las nubes pensaron que por fin lo habían conseguido. 

"Ya no es como antes", dijeron, "seguro que ya es como nosotros" Y fueron a verle, convencidos de que si había cambiado un poco el color de sus ojos podría cambiar también de forma. Le pidieron que se transformara. Todos estaban pendientes de él y, para animarle, todos adoptaron la misma forma, una facilita para un principiante. Nubito estaba convencido de que había llegado por fin el gran momento y mandó todas gotitas a un lado para poder estirarse y luego para el otro, y arriba y abajo ... pero no consiguió cambiar ni la más mínima parte de su forma. 

"Nada ha cambiado" dijeron los que fueron a verle. Y le dejaron solo en un trozo del cielo. Nubito se sintió más desgraciado que nunca, le entraron ganas de desvanecerse y quiso perderse. Buscó un rincón en lo más escondido del cielo para que nadie le pudiera encontrar. Y lloró. Lloró como las nubes saben hacerla. Y al llorar notó que de sus ojos no salía agua, sino algo con forma de estrella y se asustó. Corrió donde el médico y se lo enseñó. Estaba tan asustado que cada vez lloraba más y más y más ... y cada vez salían más estrellitas de sus ojos. El médico le preguntó: "¿Te ha pasado esto antes? ¿Has llorado alguna vez trozos finos de cristal como si fueran estrellas pequeñas?". Nubito recordó que en su cielo; detrás de su luna, donde estaba antes de llegar a este lugar empujado por un viento travieso, todos, niños y mayores, lloraban estrellas frías. Entonces el doctor entendió lo que pasaba: 

"Eres una nube de hielo y por eso no puedes cambiar de forma, porque el hielo es más duro que el agua. Nunca pude imaginar que una nube de hielo llegaría a esta tierra nuestra. Has recorrido un largo viaje, amigo". 

Al poco tiempo, todo el mundo sabía ya la noticia, porque el doctor reunió a las nubes en un lugar amplio del cielo y les comu­nicó el descubrimiento: Nubito viene de un lugar donde hace mucho frío y está formado por hielo. Todos comprendieron entonces que no pudiera cambiar de forma. 

Y esperaron juntos que llegara el verano.